Qué es el IMC
El Índice de Masa Corporal (IMC) es un valor numérico obtenido del cociente entre el peso corporal y el cuadrado de la estatura. Introducido por Adolphe Quetelet en el siglo XIX, hoy es adoptado por la OMS como herramienta de cribado para clasificar el peso en poblaciones adultas.
El IMC no distingue entre masa grasa y masa muscular: una persona muy musculosa podría clasificarse como con sobrepeso aunque esté en perfecta salud. Por tanto, debe interpretarse como un indicador de riesgo poblacional, no como un diagnóstico individual.
La fórmula del IMC
El cálculo es directo: IMC = peso (kg) ÷ [estatura (m)]². Por ejemplo, una persona de 70 kg y 1,75 m obtiene un IMC de 70 ÷ (1,75 × 1,75) = 22,9. En sistema imperial: IMC = (libras ÷ pulgadas²) × 703.
Cómo interpretar los valores
La OMS define estas categorías para adultos (18+ años):
- Bajo peso: IMC < 18,5
- Peso normal: IMC 18,5 – 24,9
- Sobrepeso: IMC 25 – 29,9
- Obesidad grado I: IMC 30 – 34,9
- Obesidad grado II: IMC 35 – 39,9
- Obesidad grado III (severa): IMC ≥ 40
Limitaciones del IMC
El IMC no tiene en cuenta la distribución de la grasa corporal. La grasa visceral (abdominal) conlleva mayores riesgos metabólicos que la grasa subcutánea, distinción que el IMC no hace.
El IMC estándar es menos fiable en: atletas con alta masa muscular, personas mayores, mujeres embarazadas y niños. Para estos casos es preferible la bioimpedancia o el índice cintura-cadera.
Por qué el IMC sigue siendo útil
A pesar de sus limitaciones, el IMC es una herramienta económica y no invasiva. Los estudios muestran correlación estadísticamente significativa entre IMC elevado y riesgo de diabetes tipo 2, hipertensión y algunos cánceres.
Úsalo como punto de partida para hablar con tu médico y combínalo con la medida del perímetro de cintura y otros parámetros clínicos.