Qué es el interés compuesto
El interés compuesto es el mecanismo por el cual los intereses ganados se añaden al capital inicial, generando a su vez nuevos intereses. En pocas palabras: ganas intereses sobre tus intereses. Einstein lo llamó «la octava maravilla del mundo».
A diferencia del interés simple, el interés compuesto produce un crecimiento exponencial en el tiempo, visible sobre todo en horizontes de décadas.
La fórmula
Monto final = Capital × (1 + r/n)^(n×t), donde r es la tasa anual, n es el número de capitalizaciones por año y t es el tiempo en años.
Ejemplo: 10.000 € al 7 % anual durante 30 años con capitalización anual se convierten en 76.123 €. Con interés simple habrían sido solo 31.000 €.
La frecuencia de capitalización importa
Cuanto más frecuente sea la capitalización, mayor será el monto final:
- Anual: 10.000 € al 7 % durante 30 años → 76.123 €
- Mensual: 10.000 € al 7 % durante 30 años → 81.165 €
- Diaria: 10.000 € al 7 % durante 30 años → 81.752 €
La Regla del 72
Años para duplicar ≈ 72 ÷ tasa anual (%). Al 6 %, el capital se duplica en unos 12 años.
Cómo aprovecharlo en la práctica
La variable más poderosa es el tiempo, no la tasa. Empezar a invertir 100 € al mes a los 25 produce mucho más que 200 € al mes a los 45. Los principales instrumentos: fondos indexados (ETFs), fondos de pensiones, depósitos a plazo.
El interés compuesto también funciona a la inversa con las deudas: una deuda sin pagar acumula intereses sobre intereses, aumentando exponencialmente la deuda total.